A las 4:00 p.m. timbran y yo bajo, sacando la barriga lo más que puedo para que los señores se apiaden de mí. Pero resulta que es uno solo, un sin piedad y además solo, y a pesar de que me ve la panza, me dice que estaba claro que ellos no subían el sofá. Una vecina, alarmada por la respuesta del hombre, sale y me dice que ella tiene un dato de unos tipos que vienen y suben las cosas a los pisos, que me puede dar el número. Pero yo tengo mis dos valientes guardados arriba y llamo entonces al tío Pablo y a Álvaro para que bajen y empiecen a subir partes de sofá. Los tres cojines, los dos reposa brazos, y así dejar solamente las dos grandes partes y ya veremos qué hacemos...
Para las 5.30 p.m. ya estaba todo arriba y casi armado. A las 5.40 ya nos estábamos sentando en nuestro hermoso y nuevo y cómodo sofá.
Lo que no cuento es cómo esa tarde hubo que reacomodar los sillones y el sofá viejo de la sala, empezar a destruirlo para poderlo bajar este martes, sacarle los cojines y las tablas y unos alambres, y dejarlo casi en los huesos. Todavía queda trabajo y me temo que será con sierra eléctrica, y que por tanto dejará muuuuuchas astillas para barrer. Mientras sea lejos de mi sofá nuevo, todo está bien. Y lo mejor: el miércoles vendrá Doris y me ayudará a limpiar el desastre.
3 comentarios:
esta lindo el sofa, espero que lo disfruten mucho.
mitin
¡¡Super el sofá!! Son los panes que trae Bojan bajo el brazo.
Esperamos que los panes continúen llegando...
Y gracias por los comentarios. Estamos felices con todas las novedades.
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