Matías y mamá continuaban bien.
Pero el jueves a medio día papá se devolvió a casa del trabajo. Esto no sucede prácticamente jamás. De hecho, en todos estos años, creo que es la primera vez que veo a Álvaro volver a casa del trabajo, y el viernes ni siquiera se levantó de la cama. Tos, malestar, fiebre, algunos (pocos) mocos. Ningún médico lo vio pero internet certificó que se trataba de una gripe que debía durar entre 7 días y una semana.
Matías y mamá continuaban bien.
El fin de semana pasó con toses y mocos de parte y parte. Incluso Matías se unió un poco al coro de toses, y a pesar de los cuidados de mamá para quitarle los mocos con agua de mar o con suero, continuaba teniendo las narices tapadas. Y estando ronco. Pero aparte de eso, bien.
Mamá continúa aguantando.
Se acabó por fin el fin de semana soleado y bonito pero que pasamos todos dentro de la casa prácticamente sin salir a respirar el aire exerior. A última hora del domingo Álvaro no se sentía mucho mejor y estaba en duda su posibilidad de ir a trabajar el lunes. Lucas seguía bien, tosiendo cada vez menos. Matías igual sin ir a peor.
Mamá aguantando.
El lunes en la mañana mamá se levanta, lleva a Lucas al cole y de camino éste le dice: "Mamá, me duele un oído." El domingo le había dolido un diente del lado derecho y cuando mamá le volvió a preguntar cuál era, señaló uno del lado izquierdo. Mamá confiaba en que lo del oído fuera algo similar. Pero cuando a las 10.15 sonó el teléfono y era la Escola Mallorca llamando, mamá se temió lo peor. "Lucas lleva una hora llorando porque le duele el oído," dijo la profe. "¡Malamadre!" se dijo a sí misma la mamá. Y cogió un taxi con Matías para ir a buscar a Lucas.
Mamá sigue aguantando.
Taxi, Hospital de Nens, y comienza el concierto intenso de tos del pequeño. "Vengo porque este niño tiene dolor de oído, y este otro tiene tos," dijo mamá. Por los altavoces llamaban: "Hermanos Martínez, box 6". Papá vino también, pero no a que lo vieran a él, sino a acompañar a mamá y a los niños. El diagnóstico: el grande tiene el pecho limpio, la auscultación es normal, ya no hay rastro de la traqueobronquitis. "Tiene un poco irritado el oído, sí, pero sólo en la parte externa," dijo la doctora tras examinar el oído derecho y habiendo ya mirado el izquierdo. "El que le duele es el otro," aclaró el papá. Total una otitis externa casi imperceptible, dos gotas tres veces al día y un poco de ibuprofeno. A Matías, nada, limpiarle los mocos y ya está. Al papá... ah, no, al papá no lo vieron pero ya se siente mejor.
La mamá sigue aguantando; ella, por orden del abuelo, no se puede enfermar.
Y esta es la cara de mis enfermos de hoy:


4 comentarios:
Que divinos, espero que toda la familia se mejore pronto y que mama pueda seguir aguantando sin enfermarse.
Mitin
Vaya semanita... Lo primero que pensé fue: "Menos mal Vero no ha vuelto al trabajo". Tú aguanta. Besos a tus tres chicos y que se mejoren pronto.
Pónganse todos buenos (los hombres de la casa)... porque ya casi termina el invierno... porque los días ya están muy soleados... porque... porque sí... (y por si se enferma la mamá, ¿eh?)
¡Ánimos! Que ya lo habrán pasado...
Vero, ésta es la verdadera cara del heroísmo. Chapeau!
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