El fin de semana del 5 y 6 de enero nos fumos a Port Aventura, a pasar el fin de semana, una noche, y ver la cabalgata de Reyes. El plan se armó con Paco, Marce y Sara, y Luis, Alejandra y Camila.
La pregunta era si los Reyes llegarían allí, y cuál no fue nuestra sorpresa cuando, nada más llegar, al meterse debajo de la cama los niños encontraron allí el primer regalo: un helicóptero de Imaginarium que habían dejado los Reyes! Estaba claro que era la magia. Y así siguió el tono de un fin de semana hermoso y memorable.
Subimos en montañas rusas, columpios voladores, aviones cansados, tractores de granja, ponis del oeste, carruseles (no) deportivos, canoas flotantes, tazas locas y un largo etcétera. Todos estuvimos felices en el parque, viendo el show de navidad con Elmo y sus amigos de Plaza Sésamo mientras comíamos hamburguesas, disfrutando de nuestra compañía, riéndonos de ocurrencias, en fin. De verdad fueron dos días geniales.
El único "pero" fue que casi no pudimos ver la caravana de los Reyes. Estábamos en medio de un montón de gente que quería llegar a verla pero tampoco pudo porque éramos demasiados. Esto nos costó incluso lágrimas. Pero bueno, todo se compensó cuando, tras la cena, disfrutamos de una de las noches más divertidas: había recreación en el hotel.
Y entonces ustedes pensarán: ¿Qué hacen unos gruñones como estos en un hotel con recreación? Pues, señores, no saben. Nos transformamos. Gritábamos nombres de películas, cantábamos canciones, reconocíamos personajes, recordábamos propagandas, bailábamos el twist y hacíamos la conga. Todos éramos unos niños. Fue muy, muy divertido.
El domingo más de parque con menos gente, y luego la vuelta a casa... ¡a encontrar más regalos de Reyes! Aquí les dejo el link por si quieren ver más fotos.
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