viernes, 18 de enero de 2013
Inglich
Una de las principales preocupaciones de la vida cuando se tiene un hijo es la de la educación. Y no me refiero a la educación que le damos en casa, que también, sino a la educación académica, la que le darán otros en la escuela.
En España se entra a la escuela con tres años. De hecho se empieza el año que cumples tres años. Así hay niños que entran con 3.5 y niños que entran con 2.5, y todos están en la misma clase. Es pronto, dicen algunos, pero es lo usual.
En la escola Mallorca está feliz. No ha habido un día (excepto el 8 de enero cuando volvimos de vacaciones) en que haya dicho que no quiere ir. Por lo general se queda contento y no hay que presionarlo mucho para entrar. Aprende cosas, adquiere habilidades, se relaciona con sus compañeros.
Escogimos esta escuela porque es pública, porque está cerca de casa, porque nos gustó. Tenían, o tienen, un interesante programa de inglés y eso, en especial en un país como este que se pelea con Francia por hablar el peor inglés del mundo, contaba. El día de la fiesta de navidad oímos sorprendidos a unos niños de quinto leer en inglés y lo hacían perfecto. Lo mismo los de primero, cantaban en inglés y se les entendía todo. Qué emoción. Pero Lucas...
Sólo les digo que nos tuvo la navidad al ritmo de "Chinga bels, chinga bels..." y el otro día nos dijo que estaba en la tele viendo "Chorchor" que resultó ser George, George (of the Jungle).
Ay, bendito, a ver si ha salido demasiado españolito.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
me he reido sola entrente del computador al leer esta entrada, está genial.
mitin
Publicar un comentario