domingo, 27 de enero de 2013

Dormilón


Lucas no es muy dormilón. Le cuesta irse a la cama y quedarse dormido, pero esas primeras horas son de sueño profundo e intenso. La otra noche me lo encontré así y antes de apagarle la luz, no me resistí y  le hice una foto. Aquí la tienen.

Casi cada noche de los últimos tres años y siete meses la hemos comenzado cada uno en su cama y acabado todos en la misma. Y no es que creamos en el colecho: es que Lucas se despierta a media noche, llama a mamá (porque cuando lo intenta con papá éste casi nunca responde) y ella termina llevándolo a la cama de los papás. Alguna vez lo arrulló, le cantó, lo acunó y cuando lo puso en su cama él le dijo "no, a mi cama no, contigo".

Antes llamaba al grito de "¡mamá! ¡el agua y el pete!", y mamá iba, le daba agua, le buscaba el pete y generalmente Lucas estiraba los brazos en el inconfundible gesto de "llévame contigo" y mamá se lo llevaba. Pero desde que dejó el pete, el grito es directo "¡mamá! ¡el agua e ir a la cama de los papás!", y mamá va y los dos vuelven. Ha funcionado alguna vez que mamá responda "no, ahora no, es muy pronto aún" y él caiga profundo... para media hora más tarde llamar "¡papá!...". Pero por lo general, no funciona. 

Hace un par de noches, sin embargo, me hizo gracia porque dijo "¡mamá! ¡el agua y el pete!" Pensó un momento y dijo "ah, no, ¡el agua e ir a la cama de los papás!" De nuevo directo. De nuevo a la cama. Y ahí seguimos. 

¿A lo mejor si le cambiamos la cama logramos que se quede allá?

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