
En navidad recibimos varios regalos que no eran para nosotros sino para "el otro", aún sin nombre y aún invisible. En Bogotá me dieron mucha ropita, muñequitos, libros, juguetitos, y a Álvaro también le llegaron Reyes con regalos diminutos. Todos han sido muy apreciados, pero quizás el más original fue este regalo japonés que nos trajo Teia, la sobrina de Magda, de su estancia en Japón. Un día utilizamos a Bruno como modelo. En la foto verán que duerme plácidamente sobre lo que creemos representa un plato, cubierto por una lechuga, con su cabeza apoyada sobre un huevo frito y bien acompañado por un tomate.
¡Gracias, Teia! Ya pondremos a Lucas a dormir aquí sus siestas.
1 comentario:
Joo pero si de solo verlo me dieron antojos... vaya plato!!
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