lunes, 13 de abril de 2009

Vacaciones de Semana Santa

Acabamos de llegar de nuestro largo fin de semana en la Vall de Boí. Nos quedamos en un hotel delicioso en el pla de l'Ermita que queda de camino hacia las pistas de esquí de Boí-Taüll, subiendo por una empinada carretera que atraviesa los pueblos de Boí y Taüll, y luego llega al pla de l'Ermita.

Llegamos en medio de la lluvia incesante del viernes que nos acompañó todo el camino desde Barcelona. Esa tarde hicimos un poco de recorrido por los alrededores del hotel (de camino habíamos parado a visitar el hermoso pueblo medieval aragonés de Montañana), intentando con poco éxito esquivar la lluvia. No tenemos paraguas: murió justamente el miércoles anterior en un bus. Habrá que conseguir otro por si hubiera más días lluviosos. Total que el viernes fue viaje de ida y paseito por los alrededores, y poco más.


Álvaro frente al hotel la mañana del sábado


En la presa del embalse dels Cavallers

Esa misma noche, siguiendo todas las predicciones, la lluvia dio paso a la nieve que continuó toda la mañana del día siguiente. Ver las montañas nevadas, muy nevadas, es hermoso. Y cuando bajamos a visitar nuestra primera iglesia románica, la de Sant Climent de Taüll, nos sorprendió que bajo el manto de nieve era aún más bonita de lo que nos había parecido. Pero así como empieza, se acaba y para cuando bajamos a ver Sant Joan de Boí la nieve había parado y el cielo nublado había dado paso al azul y al sol. Visita y fotos, y luego rumbo a Erill la Vall, pero no llegamos a tiempo más que para rodear la iglesia de Santa Eulàlia. Después de comer cogimos camino hacia el balneario de Caldes de Boí (con un aire un poco retro de sanatorio de montaña), donde dimos un paseo por los jardines y luego Álvaro entró al circuito termal. Salió renovado (también yo lo estaba después de mi siesta de contrabando en el salón del hotel vecino) y fuimos hasta la presa que cierra el embalse dels Cavallers y que marca el cierre del valle por el norte. Todo estaba blanco y nevado, y hacía mucho frío, el agua del embalse congelada, nieve por todos lados, nevaba de arriba abajo y de abajo arriba indistintamente, una visión fantástica. Vuelta al hotel, partido del Barça, cenar y dormir.

El domingo hizo un día más bien gris. Intentamos ir al parque de Aigüestortes pero no pudimos ni dejar el carro en el parqueadero, así es que optamos por coger camino abajo hacia el valle. Subimos a Durro, visitamos la Nativitat, tomamos algo. Luego bajamos más por el valle y subimos por el otro valle, el que va hacia Viella, para ver algunos pueblos de ese lado. Vimos Vilaller y luego subimos hasta Aneto (ya nevaba un poco para entonces), donde comimos. Vuelta a nuestro valle, visita a Barruera y la iglesia de Sant Feliu, con subida al campanario y fotos varias. Y luego la panza me pesaba y ya volvimos al hotel para descansar un poco. Lectura y cena, y película y a dormir.


Último día en el Pla de l'Ermita

Y hoy amaneció haciendo el día más bonito de todos, con cielo azul y mucho sol. No hacían falta ni chaquetas. Paseamos por la mañana hasta la ermita que da nombre al Pla de l'Ermita, tomamos fotos del valle desde allí, luego emprendimos el camino de vuelta. Paramos en Lérida, la capital de ponent, que nos sorprendió con una imponente Seu Vella (o catedral antigua), y allí pasamos un buen rato. El resto del viaje sin incidentes y llegar a casa, que es siempre un placer.

(Más fotos, aquí.)

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