Una de mis actividades preferidas es salir el domingo por la mañana a comprar el periódico. No me sirve cualquier periódico, tiene que ser El País. La razón es sencilla: no me pagan por hacerles publicidad, pero incluye una doble página de diversión (en verano son cuatro!). Allí están el autodefinido, el crucigrama, el crucigrama blanco, el kenken, el damero maldito (éste nunca lo hago), el sudoku killer y, mi preferido, el sudoku samurai.
El sudoku samurai está compuesto por cinco sudokus encrucijados. Suele ser un poco más largo que el sudoku normal (ya que el domingo hay más tiempo libre), pero no necesariamente más difícil. Mi amiga Renée comparte mi afición y también lo resuelve casi religiosamente cada semana. De hecho, hay un video gracioso de cuando ella estaba ya en trabajo de parto y esperando a que Bruno se decidiera a salir; se ve a Renée sentada resolviendo el sudoku y se oye a Flaco que comenta que hasta que no lo termine, Bruno no va a poder nacer. No sé si lo terminó, o no, pero creo que si de ella dependiera, hubiera acabado antes de que Bruno llegara por fin.
Confieso que el sudoku es mi gran adicción. No quiero dejar pasar ni un domingo sin comprar mi periódico para tener diversión toda la semana. Mi ritual consiste en que cada día, mientras desayuno, resuelvo un cuadro, y así de lunes a viernes tengo hechos los cinco. Al menos así era antes de irme a Bogotá este diciembre. Pero desde que volví hace ya dos meses casi, no había podido volver a resolver ningún sudoku!
Ya me habían dicho que las embarazadas corrían el riesgo de volverse un poco tontas, y yo me resistía a creerlo. Pero la dificultad para resolver el sudoku me hizo pensar que tenían razón (felizmente no notaba mi estupidez en nada más...). No sé si se debe al pescado azul que comí esta semana (también me han dicho que la estupidez materna se debe a que el bebé toma de ti lo que le hace falta, incluido un ácido que viene en el pescado azul y que le ayuda a desarrollar el cerebro; si tú no comes, el lo toma directamente de tu cerebro y te quedas tonta. Lo bueno es que estás tan tonta que no te das cuenta). Decía que no sé a qué se debe, pero hoy, por fin, después de tanto tiempo, logré terminar un sudoku samurai.
Es todo un evento que merecía entrada en el blog. Ahora voy a probar con el crucigrama blanco. Sin duda, el domingo que viene estaré en el kiosco en cuanto pueda.
2 comentarios:
hola Vero! (con V)
No me quiero quedar con las ganas de saber... ¿resolviste el samaurai del domingo pasado??
Nunca había oido eso de que el bebé se comía de tu cerebro el ácido que necesita y que hay que comer pescado azul pa'que lo coja d'ahi... (creo que hice toda una tira de dibujos animados en mi cabecita, luego te la describo)
Un abrazo doble (con b) y a ver si nos encontramos pronto!!
Resolví el crucigrama blanco de una sola sentada y en menos de una hora. Pero sigo trabajando en el sudoku del domingo, y ya es domingo y se me viene otro sudoku encima.... Paciencia, lo lograré.
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