Lo bueno es que el niño ya tiene nombre.
Lo malo es que se llama Bojan* Martínez.
Una promesa es una promesa: el jugador que marcara el primer gol en el partido de anoche decidiría por nosotros. Cuando marcó Bojan pensé bueno, tal vez el segundo. Cuando volvió a marcar Bojan supe que era una señal del destino. Todos nos vamos haciendo a la idea.

*pronunciese [bó·yan] y no [bo·yán]
4 comentarios:
¿Y no les gusta RafaMárquez Martínez Fajardo?
pero... ¿es en serio?
Vero no hagas eso porfa!!! A Tomas le deciamos Tenoch, porque cuando no teniamos nombre para el todavia, vimos "Y tu mama tambien" y ahi salia un Tenoch. Pero eso no paso de un chiste, asi si le vas a poner Boyan sugiero que le pongas por lo menos un segundo nombre por si acaso! Si no me reire mucho!!!!! besos. Bala
¡¡QUÉ!!??
¡¡QUÉ!!?
¡¡QUÉ!!?
Es broma, verdad? Acuérdense que nombre es destino. Podrá llegar a ser futbolista, pero traerá cargando años de kinder, primaria, secundaria y prepa de escarnio onomástico! No sean crueles. No vaya a pasar como en el "mirador del coño"...¿Cómo te llamas? Bojan. ¡Coño! Interjección es destino........Busquen consejo en la cuatitud. Abrazo. Fernando
Publicar un comentario