sábado, 30 de abril de 2016

Las palabras y las cosas



Me sorprendo a mí misma al ver que no había utilizado este título para una entrada del blog.

Sin duda alguna ha sido una de las mejores cosas de tener hijos: ver cómo adquieren el lenguaje. Con Lucas hacíamos listas de palabras, las anotábamos en una libreta, las contábamos, las analizábamos, las actualizábamos. Con Matías... nos sorprendíamos de que no llegaran y entonces simplemente las esperábamos.

En comparación con otros niños de su edad (segundos hijos, fundamentalmente los de nuestros amigos), Matías no habla ni más ni menos: es promedio. En comparación con niños de la guarde -y niñas-, Matías habla poco. O al menos así era hasta hace unos meses. De un tiempo a esta parte, Matías habla mucho. Eso sí, habla sobre todo en catalán. Lo que Lucas nunca hizo, Matías hace.

"No em trepitgis", me dijo el otro día cuando me subí al ascensor con el cochecito y él. Con lo fácil que es decir "No me pises", pero no, a él le gusta en catalán. También habla castellano, claro, pero sobre todo, habla catalán. Y ya lo dice todo, algunas cosas a su manera, pero todo. Ayer viernes me contó que había estado en el parque con Lucas y en el cole ("no, el cole no, la guarde") con Alba, Lola, Guerau, Claudia, Ester, la lista completa de profes y compañeros. Ha aprendido a decir su nombre completo (aunque solo me lo dijo a mí un día "Matías Martiniz", ahora le preguntas y dice que su hermano es "Lucas Luquini" y él es "Matías Luquini"), el de papá ("Avao") y el de mamá ("Voinca").

El otro día nos sorprendió (esto lo hace con frecuencia) cuando, por petición del papá, nos explicó cómo se llamaba el caramelo redondo que le habían regalado. Nos miró, sonrió (porque sabía que era una gracieta que hacía) y dijo "Pachu, pachu". Todo el mundo sabe que se llapa "Chupachup". Pues eso.

1 comentario:

Natalia Ramirez dijo...

Que delicia pachu pachu!!!!