Y Matías también tuvo los suyos. Un libro de ruiditos de animales de la selva que lee y relee. Ahora empieza a descubrir los cuentos y le encanta sentarse en las piernas para que se los leamos. Incluso empieza a hacer los ruidos de los animales y a anticipar lo que sale en las páginas de sus libros como el de Todos los besos o el de La pequeña oruga glotona.
En mayo abrieron una convocatoria para papás y mamás que quisieran ir a contar un cuento a la guardería de Matías. Nadie se apuntaba, y la mamá sufría hasta que finalmente se apuntó ella. Era un público difícil, ocho niños y niñas desde 8 a 20 meses. Pero con la ayuda de un globo, unas burbujas y un buen cuento, se logró. Aquí una foto testmonio del evento.
De atrás adelante Adrià, Àlex, Matías, mamá, Claudia, Sànder, Aleix, Lola y Marc
Y el libro elegido, uno de la casa, claro: Pip y Posy. Un globo muy grande.

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