lunes, 9 de marzo de 2015
Lucas y Matías
No sé lo que es tener un hermano. No lo sé porque no los tuve hasta que fui grande y entonces ya no es lo mismo. De ver a mis primos, sobre todo a los Fajardo Vallejo, entendí que tener hermanos era lo mejor y lo peor, todo a la vez. En el colegio, algunas amigas con hermanos cercanos me decían la suerte que tenía por no tenerlos. Yo siempre los eché de menos, como se echa de menos todo lo que no se tiene, por supuesto; pero también me sentía contenta cuando nadie -NADIE- me tocaba mis cosas, me cogía mis juguetes, me quitaba a mi mamá.
Porque mi mamá era mía y solamente mía.
Ahora tengo dos hijos. Mis hijos tienen hermanos. Y compruebo que todo esto es cierto. Tener hermanos es lo mejor y lo peor. En días como hoy, es lo mejor porque llegas al parque y no hay amigos de la clase, pero al menos está Matías y es divertido perseguirlo por todos lados. Es lo mejor porque Lucas decide jugar contigo y buscarte todo el tiempo y lo tienes todo para ti. Es lo mejor porque así la cosa es más divertida para ambos.
Pero es lo peor cuando Lucas decide hacerte una zancadilla. Y es lo peor cuando Matías está en el camino y no te deja pasar y lo tienes -lo tienes- que empujar para sacarlo de en medio. Y más todavía cuando tu mamá, esa que hasta hace un año y cinco meses era solamente tuya, dice que Matías es pequeño, y no habla y no puede explicar, y que no lo hace con mala intención, y que sí, que a veces hace tonterías, pero quién no, y que lo queremos así.
"Pues no. Yo quiero que Matías esté en otro lado", dijo Lucas rabioso.
"¿En otro lado?", pregunté.
"Sí. Que esté en otra barriga de otra mamá. Hace muchas tonterías. Yo no lo voy a querer otra vez hasta que tenga cinco años", confirmó. (Ay los celos, los celos, los celos...)
"¿Cinco años? Pero falta mucho tiempo para eso. ¿Mientras tanto con quién vas a jugar?", le pregunté yo.
"Pues... no sé...Vale. Hasta que tenga tres años. Entonces ya sabrá hablar y podrá decirme porqué está ahí parado y no me deja pasar", dijo finalmente.
Creo que al ratito se le olvidó, y Matías se fue a dormir y de alguna manera dejó de existir. Y aunque no espero que se quieran siempre, al menos confío en que se querrán casi siempre. Y que cuando sea lo peor, lo de tener hermanos, sabrán dejarlo pasar y volver a recordar que también puede ser lo mejor.
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3 comentarios:
Seguramente tendrá sus momentos en que piensa así, pero tambien le he visto momentos divinos, de inmensa ternura y mucho amor, así que seguramente serán mas los momentos de "lo mejor" y menos de "lo peor".
mitin
Qué bonita entrada. Me encanta Lucas con sus salidas. Ya me imagino las maravillas que dirá Matías cuando ya tenga tres años y pueda hablar con su hermano. Qué conversaciones tendrán.
Hola Vero,
Si que pasamos buenos tiempos jugando a las hermanas... !! A veces pienso que a mis hijas les hace falta eso... Es rico tener a los hermanos pero uno siempre pasaba rico con los primos!!!
Un abrazo,
Lina
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