jueves, 22 de enero de 2015

Ni mu...

Cuando tienes dos hijos es inevitable hacer comparaciones. No en un mal sentido, no es que uno sea mejor que el otro, sino que como ya tienes uno que ha hecho todo lo que empieza a hacer el segundo, pues vuelves atrás y miras lo que el primero hacía a esta edad.

Y en términos de lenguaje, Lucas se lleva por delante a Matías. Es así. A los 16 meses decía un montón de palabras. A los 15.5 meses, Matías no dice ni siquiera papá y mamá. O bueno, los dice pero indistintamente, sin referirse a papá o a mamá, sino a cualquiera de los dos. A Lucas no lo llama de nignuna manera. Y lo único que dice con verdadero sentido es "ava", que significa agua.

Ya hablará y no callará. Es la marca de la casa.

Por supuesto, no nos sorprende que no nos cuente lo que hace en el colegio. Lucas tampoco lo hace y tiene 5 años y medio. Lleva tres días llegando a casa con la cabeza untada de algo blanco parecido al yogur. Pensé que era eso el martes, y le lavé muy bien el pelo para que no oliera a leche picha. El miércoles pensé "vaya con la escuela y el yogur, dos días seguidos la misma merienda" (pensamiento que duró una fracción de segundo y no implicó ninguna acusación seria porque con qué autoridad moral, si en esta casa se come cada día un yogur y un plátano, o dos...). Y hoy repitió las marcas blancas en el pelo. Pero hoy, resolví el misterio con las imágenes del cole. Aquí Matías nuestro artista en acción.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Me muero! que divino verlo convertido en niño grande, con bata? uniforme? en plena actividad.
mitin