miércoles, 10 de diciembre de 2014

En el muro de las lamentaciones

No, no hemos ido a Israel ni hemos visitado el dichoso muro. Pero hoy tuve un pensamiento relacionado con él.

De un tiempo para acá Matías ha desarrollado una tendencia a hacer una especie de pataleta. Primero se acostaba en el suelo cuando algo le daba rabia. Luego lo perfeccionó a sentarse en el suelo y lanzarse hacia atrás, para desespero de su profesora Alba que teme que se rompa la cabeza y de su mamá, claro (¿cómo ser menos?), que está segura de que nada le va a pasar pero igual hace cara de que eso es inaceptable. Porque lo es.

Pero últimamente se pone en plan Kiko, el de El Chavo del Ocho, ¿se acuerdan? Contra la pared, apoyadas las manos, la frente recostada contra los antebrazos y llorando amargamente... De vez en cuando levantal a cabeza y mira, y luego sigue llorando. Es como si estuviera ante el muro de las lamentaciones.

Lo más divertido del asunto es que el sábado con Renée y Flaco descubrimos que Pablo también lo hace. ¡Nos han salido actores, los enanos! Qué cosas. ¿De dónde lo habrán aprendido?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No puedo imaginarme esa escena.
mitin

Renée dijo...

De mí, no. Lo juro. Aunque luego hay covers... jajaja

la mamá dijo...

Qué gracia. Me imagino hasta el Pipipipi... A ver si un día lo puedes filmar en acción.