jueves, 30 de octubre de 2014

¡Vamos! ¡Léeme!

Tengo que escribir esta entrada mientras mi niño, el mayor, oye la continuación de una historia que le lee su papá. Anoche fui yo a leerle y me dijo que si le podía decir a papá que viniera él. "¿No te gusta como leo yo? ¿Prefieres que lea papá?", pregunté. "Es que me encanta cómo entona papá", me dijo, siempre sincero. (Si lo oyeran, ustedes también querrían que les leyera el papá de Lucas, la verdad.)

El viernes llegamos del cole y me dijo que si podía jugar con la tablet. Entre el malestar de Matías, que pilló una gastroenteritis, y pensar en hacer la cena mientras le organizaba un tete de leche con azúcar para darle poco a poco y descargar todo lo que traíamos de la calle, pensé que sería lo mejor. Pero Lucas no llegó ni a sentarse en el sofá con la tablet. Me dijo: "Mamá, quiero hacer sumas. Y leer y escribir. Pero ya."

Y eso hicimos: sumas con resultados de uno y dos dígitos. Luego leer el cuento de Caperucita y el lobo con dolor de barriga. Luego escribir frases en una libreta.

Me impresiona este afán de saber y aprender que tiene nuestro Lucas. Sé que será pasajero, pero cruzo los dedos para que le dure mucho. Entre tanto, me pongo a trabajar y los oigo leer y comentar el libro que leen, mientras Matías hace ya más de una hora que está en el país de los sueños.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Que maravilloso fue verlo tan chiquito y tan interesado en los libros.
mitin