Este mes de octubre nos apuntamos Matías y yo a una clase de música de mamás y bebés. Los miércoles de 5 a 6 vamos a un espacio al lado de casa y cantamos canciones, tocamos instrumentos, bailamos, jugamos, y básicamente pasamos un rato juntos en exclusiva Matías y yo.
Ayer fue la celebración en clase de la castanyada. Aquí no se celebra el halloween (no mucho, en todo caso) y la tradición para el 31 de octubre es la castanyada. Es época de asar castañas al fuego y comerlas calientitas porque (supuestamente) hace frío. Por supuesto entonces cantamos las canciones de castanyeras, de gatos que se queman, de faldas pequeñas y zapatos que suenan. Y a los niños los disfrazaron de castañeros/as.
Estaban todos preciosos, con sus delantales, sus castañas al cuello y sus cachetes pintados de rojo. Eli, la profesora, nos hizo una foto de familia a todas las mamás. Aquí les dejo las dos que nos mandó. Están muy bien porque así ven cómo es nuestra rutina de clase de música: las niñas se sientan con sus mamás y tocan los instrumentos, mientras Matías, siempre curioso por lo que hay bajo la mesa, tras la cortina, dentro de la caja, detrás de la puerta, se la pasa corriendo para un lado y para otro... y yo casi siempre detrás.


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