A finales de mayo pasaron por Barcelona un amigo muy querido de mamá, Chigüiro (alias Gustavo... ¿o era al revés?) y su esposa Rebecca. Fue delicioso verlos, cenar, pasear y comer todo en un fin de semana de mucho sol. Luego siguieron recorriendo la península en un coche convertible... mmm... Nosotros con algo de envidia les dijimos adiós y les deseamos buen viaje!
Y el fin de semana siguiente vino el tío Beto, que se quedó en nuestro sofá y disfrutó de nuestros deliciosos desayunos e incluso de una cena, y sobre todo del puntual despertar a manos del madrugador Lucas que no tiene en mente si hemos trasnochado la noche anterior o no.
A todos les decimos: ¡Vuelvan pronto!
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