martes, 26 de mayo de 2009

Escuela de madres

Ayer por la noche empezaron finalmente las clases de preparación para el parto. Yo estaba ansiosa por comenzar aunque mi médico no parece darles mayor importancia. Aún así, a mí me daba mucha curiosidad y me llamaba la atención la idea de estar con otras mujeres embarazadas de las mismas semanas que yo o aprox.

Las clases son los lunes de 8 a 10 de la noche. Los papás pueden ir de 8 a 9 a la sesión teórica y las mamás se quedan luego haciendo estiramientos y ejercicios, y aprendiendo respiraciones. Hay un día en que enseñan a hacer masajes y ese día es crucial que la pareja esté ahí para aprender la técnica que irá muy bien cuando empiecen las contracciones de verdad, las que duelen.

Total que anoche de 8 a 9 estuve con otras 6 mamás, todas de 30 o 31 semanas excepto una que está como yo, de 34, y un total de 5 papás; de las 7 que somos, 6 esperamos niños y solamente una espera niña -me temo que tendrán un problema. La charla la dio la matrona Gemma, y fue más bien básica sobre las 40 semanas del embarazo, sobre cómo aunque creyéramos que íbamos a parir antes de tiempo -y todas sonreímos quizás porque todas lo creemos así- en realidad es más probable que siendo primíparas paramos después de la fecha (no estoy muy segura de cómo se conjuga el verbo "parir", pero lo prefiero a "dar a luz" u otras expresiones que encuentro cursis), en fin, una charla sobre los tres trimestres y las tristezas y felicidades de cada uno. La conclusión de la matrona es que parir es fácil (aunque duela); lo difícil es llevarse el niño a la casa después. ¿Se podrá dejar en consigna mientras uno termina de estar listo para llevárselo?

Las sesiones parecen ser interesantes todas. El próximo día hablaremos de la canastilla (y haremos la lista de lo que hay que llevar de ropa para el bebé al hospital), del mecanismo del parto, de los signos y síntomas de que la cosa es inminente, y habrá un video "light" de un parto; luego vendrá una sesión sobre dilatación también con video; luego una visita a una sala de partos para familiarizarse con las cosas que hay allí y que no nos coja por sorpresa el médico con los forceps; luego una sesión sobre lactancia con video; luego una sobre el recién nacido y luego una que pone "fin de curso" que no sé si será una fiesta. Esta es el 13 de julio -no creo que asista porque, por un lado es mi cumpleaños, y por otro es muy probable que para entonces Lucas haya nacido (aunque se retrase).

Y luego vino la relajación. Siete foquitas barrigonas sobre siete colchonetas siguiendo las indicaciones de otra comadrona llamada Carmen que nos ponía a subir y bajar la pelvis, cruzar y descruzar la pierna, mover los dedos de las manos, girar los tobillos a un lado y otro, todo al ritmo de Vivaldi (y ella silbaba mientras tanto). Al final, con la luz apagada, una relajación de 10 minutos y luego a guardarlo todo y a irse. Estas sesiones serán siempre parecidas. En alguna nos enseñará a respirar, en otra está programado el dichoso masaje con la pareja y en la última, la del 13, el masaje del bebé, también con la pareja. Dijeron que para ésta nos pedirían llevar un muñeco; yo quise preguntar si las que ya hubiéramos parido para entonces podíamos llevar un niño de verdad, pero me contuve. A lo mejor lo pregunto la próxima vez cuando haya más confianza.

Así es que por lo pronto la cosa pinta interesante. Veremos a cuántas sesiones podemos ir e intentaremos sacar el mayor provecho posible de lo aprendido. Lo demás tendrá que ir por instinto, o con el manual de instrucciones del que hablaremos más adelante.

2 comentarios:

Alejandra dijo...

Cuando uno comienza a ir a las clases es por que la cosa es inminente. Yo también me perdí la última sesión. Ojalá sean bien productivas y divertidas. Abrazos.

Renée dijo...

Como dice Alejandra, la inminencia se presenta junto con la comadrona de las clases preparto. También deseo que les sean de provecho y espero la entrada con aquello del "manual de instrucciones" (risas de fondo).