No sé si pienso demasiado, pero suelo preguntarme qué tipo de mamá voy a ser y cómo voy a educar a mi bichito. Incluso desde el día uno: ¿lo cogeré cada vez que llore o seré capaz de dejarlo llorar? ¿cuál de estas dos será la opción correcta? Y así sucesivamente (la segunda se repite con frecuencia) hasta llegar a pensar en él como adolescente...
Ya sé que me anticipo, sí, pero es que...
En fin, que mientras nace y el pobre no tiene más remedio que venir conmigo a todos lados, yo he optado por educarlo en ciertas cosas que considero importantes. El deporte es una de ellas, como ya se ha visto, aunque de esto más se encarga el papá.
En semanas pasadas el comité de la empresa donde trabajo se enfrentaba a arduas negociaciones para evitar 533 despidos. Llevaban en esto desde diciembre, pero ya se sabe como es eso de negociar, que ahora la empresa dice 533 y luego son 654 y luego llegan a más. El caso es que las negociaciones fueron apoyadas por la salida diaria de los trabajadores del Grupo a manifestarse bloqueando las calles y pitando hasta ensordecer. Los vecinos no nos querían nada, pero nosotros nos hacíamos los sordos y durante 10 días hábiles, de lunes a viernes, salimos a la calle con nuestros pitos y nos hicimos sentir durante 30 minutos.
El bicho aprendió sobre solidaridad, un poco sobre justicia, sobre luchar, sobre la importancia de protestar. Se lo enseñé yo junto con mis compañeros, y me atengo a las consecuencias.
Sólo anotar que la protesta fue útil y que se ha logrado pactar. Desde hace dos semanas no salimos y las bajas se han reducido a poco más de 400, con incentivos aceptables para los trabajadores. Tal como está el mundo ahora, la cosa no estuvo tan grave.
1 comentario:
me encanto tu inicio en la educacion, esperaremos a ver los resultados.
mitin
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