Nuestro Lucas, ya lo saben, es todo un personaje. Siempre dice cosas divertidas y nos asombra con sus ocurrencias. A veces hasta lo vemos pensar... inventarse una historia así, sobre la marcha... lo vemos rumiar las palabras, las ideas, lo que quiere decir... y luego dejar salir lo que ha pensado con mayor o menor claridad.
De un tiempo para acá noto que utiliza un lenguaje más complejo, más preciso. Supongo que es normal, pero no deja de asombrarme que diga cosas como "Imagínate que..." o "Te preguntarás si...". El otro día me contó que estaba escribiendo un cuento con su amigo Roger. "Es un cuento de un delfín," me dijo. Días más tarde cuando pedí más datos me explicó: "Es que los animales marinos tienen que coger unas cintas de oro. Te preguntarás por qué." Se calló. Y yo me quedé mirándolo, asombrada de la construcción. Así es que él insistió: "¿Te lo preguntas, mamá?" Y claro, yo dije que sí, que me lo preguntaba. Y así el pudo seguir con su explicación.
Esta semana, una tarde, estando los tres, Matías, Lucas y yo, sentados en el sofá, de repente me soltó: "Yo no estoy tramando nada, mamá." Por supuesto, no me quedé tranquila. La sola afirmación ya era una especie de confesión, que por suerte al final no se concretó en nada malvado.
El sábado de camino a la piscina tuvo uno de esos pensamientos trascendentes, como cuando le dijo a Ine en Bogotá: "Cuando yo tenga hijos tú... tú estarás muerta." La del sábado fue: "A mí me abandonarán primero que a Matías." Yo pregunté que cómo así y le dije que claro que no lo íbamos a abandonar. Pero él insistió: "Sí, cuando yo sea papá, a mí me abandonarán, tú y papá, antes que a Matías. Cuando yo sea papá." Jajaja. ¡Como si no fuera a ser él quien nos abandonará cuando tuviera hijos!
Y cuando nos estábamos cambiando en el vestidor de señoras (donde yo me pongo a temblar cada vez que abre la boca no sea que diga que esa señora está gorda o algo parecido), me dijo mirando a una señora mayor: "Los viejos se hacen más pequeños. Porque antes de morirse se hacen pequeños." Yo no pregunté ni por qué ni para qué, pero no pude evitar pensar en que tenía un poco de razón.
4 comentarios:
Ay, Lucas! Cuánta razón llevas.. en todo... en lo de tramar planes, en lo del encogimiento de los cuerpos, en lo del abandono del nido... es como si estuvieras relatando lo que es vivir. Besotes, pequeñín.
Que maravillosas charlas, tambien tenía razon cuando dijo que cuando el tuviera hijos yo ya estaría muerta, una conclusión muy lógica.
mitin
"Yo no estoy tramando nada", qué gracia. Me encantan sus ocurrencias. Qué bien que las estés escribiendo para que luego no las olviden y él pueda disfrutarlas en el futuro.
Otro Wow! Tienes un hijo filósofo y poeta...
Publicar un comentario