Desde que Lucas nació, cada año hemos ido a pasar navidad a Bogotá. Este año, por razones varias, nos hemos quedado en Barcelona. Si bien los primeros días de diciembre se hizo difícil de asimilar, ahora ya tenemos asumido que pasaremos una navidad diferente: ni mejor, ni peor, solamente diferente.
Es complicado asimilar las tradiciones de un lado y de otro. Aquí nadie sabe lo que es la novena (en el sentido más colombiano de reunirse con los amigos a comer y de pronto a cantar villancicos y, si queda tiempo, rezar un poquito), Alvaro no es fan de los árboles ni los pesebres, y los catalanes tienen tradiciones muy raras.
De manera que en esta casa los regalos los traerá Papá Noel el 25, pero cenaremos con abuelos el 24 y pasaremos la víspera de Reyes con amigos en Port Aventura para ver la caravana y esperar a ver si ellos también nos traen algo el día 6. Ya veremos qué pasa.
En casa tenemos de todo: árbol, pesebre y ahora mamá ha hecho un "tió". Esta es la tradición catalana más absurda de todas: se trata de un tronco (yo lo he hecho con un corcho) de árbol al que se le pone una gorra y una manta; los días previos a navidad se le alimenta con frutas (mandarinas, manzanas) y no sé qué más; y el día de navidad se le apalea cantando una canción: "Caga tió, caga torrons / d' avellanes i pinyons / no caguis 'ensaladas' / que son massa salades / caga torrons / que son més bons / i si no, et donaré un cop de bastó" (es la versión de Lucas que dice ensaladas en vez de 'arengades' que es la versión oficial). Vendría a ser como "Caga turrones o te damos palo". Y lo peor es que a los niños les hace ilusión que el tal palo cague algo que luego ellos se comen.
¡En fin! Las tradiciones. A veces no tienen mucho sentido porque ¿que decir de un chiquirriquitín recién nacidito que puede volar por el mundo repartiendo regalos a los niños y niñas??? Pero claro que se puede, ¿o no?
1 comentario:
Todo está precioso, y que bien combinar todas las tradiciones, me harán muchas falta en Bogotá esta navidad.
mitin
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