Ya llevamos más de una semana de cole. En realidad, una semana y tres días, aunque los dos primeros fueran de apenas una hora y media, y el tercero de 3 y media. Miércoles y jueves Lucas se quedó llorando (porque sus papás lo abandonaban vilmente en un lugar extraño), pero el viernes anunció que ese día ya no lloraría. Y dicho y hecho, ya no lloró.
Esta semana ha sido ya normal: con horario de colegio grande de 9 a 4.30. Hemos logrado llegar puntuales cada día, y lunes y miércoles ha ido a buscarlo la abuela. El resto de días ha ido mamá, y nos hemos pasado las tardes los dos juntos felices y contentos (y peleando y discutiendo y haciendo alguna pataleta).
De esta primera semana notamos el intenso cansancio del chiquitín, el hambre voraz con que sale del cole, y las pocas historias que cuenta (a veces confusas, a veces recuerdos, algunas veces invenciones...). Creemos que está contento porque nunca dice que no quiera ir, pero no sabemos mucho más que un breve "bien" que nos da la profesora por las tardes.
Esta tarde, además, nos informó que ellos son "la classe de les fades", o sea que Lucas es un hada. Aquí una imagen de nuestra "fada" (el verano 2011).
1 comentario:
Me alegra que ya haya pasado lo más complicado. Menos mal no fue tan duro.
Esperamos ansiosos más "cuentos de hadas".
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