
Llevamos un par de semanas en Bogotá, con gripas varias y toses múltiples, sintiéndonos regular de salud pero contentos de ánimo, muy rodeados de familia y amigos, cosa importante en estas fechas (y siempre). Ya vamos saliendo, el clima ha cambiado, ha decidido salir el sol, y cada vez se ven menos cajas de kleenex estacionadas estratégicamente en la casa de la abuela Ine. Hasta hemos tenido ánimo de meternos todos en una jirafa y tomarnos una foto sonrientes, para decir ¡feliz 2011!
El resumen de 2010 incluye lo siguiente: Lucas aprendió a comer sólidos, a tomar tetero, a gatear; hubo una gran nevada en Barcelona; vinieron a vernos amigos como Pipe, Natalia y familia, y también Vadim, que finalmente regresó del todo al hemisferio norte, por lo menos; nacieron Matilda y Alicia, en Barcelona, y Luna, Alina y Amelia en Bogotá (y ya las conocimos a todas, preciosas); Lucas aprendió a caminar y a ir por todos lados por su propio pie, literalmente; Lucas entró a la guardería y la ha disfrutado mucho; papá trabajó mucho, mucho, mucho (y esperamos que siga así, aunque con horarios más decentes...), y mamá también trabajó mucho, mucho; viajamos a Suecia en verano y nos lo pasamos maravillosamente reencontrando amigos como Suzanne, Christina, Ola, Erika, Thérèse, Anders, Andreas, Cecilia, Matilde, Sarianne, Tommie, Natalia, Eliana; vimos mucho al tío Pablo y algunas veces a Isabel; la abuela Mariví y Magda disfrutaron a Lucas mucho, mucho; Lucas comenzó a hablar; Lucas ha enamorado a toda la familia materna, tanto al abuelo Juan, Juana y el tío Santi, como a la abuela Ine, Bibía, Mona, Charlie, Cris, Juanpa, Juanca, Biata, Ana, Juana banana, Santiago, Luisa, Lulú, y se hizo amigo de Alejo y Julieta, con quienes esperamos todavía vivir aventuras varias en estos días.
En fin, que 2010 fue un año bueno, que empezó felizmente en Bogotá y terminó igual en el mismo lugar. Pasaron muchas cosas. Tengo la sensación de que cuando en la vida hay un niño pequeño el tiempo de repente se dilata y pasa al ritmo lento y largo que pasaba cuando nosotros éramos niños pequeños. Es verdad que de repente miras y ya es septiembre y quedan pocos meses, pero cuando te detienes a mirar hacia atrás... han pasado tantas cosas, tantos días, tantos detalles, tantas personas, tantos cambios, tantos progresos... que no puedes creer que haya sido sólo un año.
¿Cómo será el 2011? ¡Esperemos que con mucho más de lo bueno, menos de lo malo, y largo e intenso, con mil cosas por vivir!
2 comentarios:
Lamento que hayan estado malitos. Pero bueno, en la foto ya se les ve de maravilla. Qué guapos los tres.
Abrazos y que terminen de pasarlo bien (y sanos). Aquí se les extraña mucho.
:) qué lindo lo del tiempo y eso de que vuelve tu propia percepción temporal infantil! (me clavé) aiii!
¡eso, feliz e intenso 2011!
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