
Una pequeña entrada para celebrar, con algo de retraso, el 5-0 del Barça frente al Real Madrid el lunes pasado. Álvaro y yo nos escapamos al bar, dejando a Lucas al buen cuidado de la canguro Margarita, y estuvimos dos horas ausentes y absortos en este partido tan emocionante (si me promenten un 5-0 yo contrato canguros más a menudo... ).
No pudimos evitar pensar en el abuelo, hincha del Real en Bogotá, y en cómo lo estaría pasando de mal. Para felicidad suya, Lucas sabe ya cómo se llama y responde cuando le preguntan: Juan.
Alguna compensación tenía que haber.
2 comentarios:
el consuelo del abuelo es que , como me dijo el tio santiago, es solo un partido.... ya vendran tiempos mejores, o no?
afortunadamente el trabajo (si, a esa hora hay consulta !!!!) me evito esa verguenza, aunque luego la viera repetida miles de veces en la tele.
a lucas habrá que explicarle que hay cosas mejores.....
un abrazo
Pobre el abuelo (por ahora, que hay un partido de vuelta...) pero oír a Lucas decir su nombre es más que un consuelo.
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